El reciente anuncio del presidente municipal de Pachuca sobre la implementación de un programa de auxilio vial ha generado más dudas que aplausos. Si bien la seguridad y el orden en las calles son necesarios, la iniciativa parece desentonar con las verdaderas urgencias que enfrenta la ciudad y que afectan directamente la calidad de vida de los habitantes.
La capital hidalguense arrastra desde hace años un problema evidente, el mantenimiento de las calles, los baches y el desgaste del pavimento no solo dañan vehículos, también representan un riesgo para peatones y ciclistas.
El mantenimiento de parques, jardines y camellones es otro pendiente que se acumula. Estos espacios, que deberían ser puntos de encuentro y recreación, muestran signos de abandono y descuido. La falta de inversión en áreas verdes contrasta con la atención puesta en un programa vial que, aunque útil en ciertos casos, no responde a las necesidades más visibles de la población.
Basura y comercio informal, problemas que crecen, la recolección de basura carece de un programa bien estructurado. Las rutas son irregulares y la acumulación de desechos en colonias y avenidas genera problemas de salud y de imagen urbana. A ello se suma el comercio informal, que día con día gana más terreno en las calles de Pachuca. Lejos de ordenar esta actividad, el municipio parece fomentarla, incluso permitiendo que se instale cada fin de semana en la explanada del Reloj Monumental de Pachuca, emblema de la ciudad. La contradicción es evidente, mientras se habla de orden vial, se tolera el desorden comercial en el corazón de Pachuca.
Una ciudad que espera resultados, el programa de auxilio vial podría ser un complemento, pero no una prioridad. La ciudadanía exige soluciones a problemas estructurales, calles transitables, espacios públicos dignos, un sistema eficiente de recolección de basura y un comercio regulado que no invada las zonas emblemáticas. Sin atender estos temas, cualquier iniciativa secundaria corre el riesgo de ser vista como un distractor más que como una verdadera política pública.