Damnificados de Chapula, Tianguistengo, claman por transparencia en censos de ayuda a cuatro meses de la catástrofe.
La comunidad, declarada mayormente inhabitable tras la inundación de octubre, enfrenta un rezago en la reconstrucción y señalamientos de irregularidades en la distribución de apoyos federales y estatales.
Por Carlos Andrés Soberanes Chávez
Publicado en 26/01/2026 09:11
Estatal

Pachuca de Soto, Hgo.. A casi cuatro meses de la devastadora vaguada monzónica que azotó la sierra hidalguense en octubre pasado, la comunidad de Chapula, perteneciente al municipio de Tianguistengo, continúa sumida en una profunda crisis humanitaria.

 

 Reportes actualizados confirman que gran parte de la cabecera de la comunidad permanece inhabitable, con infraestructuras esenciales, como escuelas y centros de reunión, completamente destrozadas e inservibles. La población damnificada, que perdió la totalidad de su patrimonio, vive actualmente en condiciones precarias, dependiendo de albergues temporales y la caridad.

 

El problema central que obstaculiza la recuperación ha sido la controversia surgida en torno a la elaboración y validación de los censos de damnificados. Habitantes de Chapula han levantado serios señalamientos contra la metodología y la imparcialidad de los conteos realizados por instancias locales, argumentando que hay inconsistencias que impiden que los apoyos gubernamentales, tanto federales como estatales, lleguen a las familias más afectadas.

 

La desconfianza ha crecido, paralizando la entrega de recursos vitales para la reconstrucción de viviendas y la reactivación económica de la zona. Ante esta situación, el gobierno del estado ha reiterado su compromiso de priorizar la atención a las necesidades educativas y de vivienda en Tianguistengo. Se han puesto en marcha mesas de diálogo y revisión de expedientes para solventar las quejas sobre los censos y acelerar la canalización de materiales de construcción y apoyos económicos.

 

Sin embargo, la lentitud del proceso genera frustración y desesperación entre los habitantes, quienes exigen celeridad y total transparencia en la gestión de la emergencia. Es crucial que todas las partes involucradas, desde las autoridades municipales hasta las instancias de asistencia social, actúen con la máxima sensibilidad y eficiencia. La reconstrucción de Chapula no es solo una tarea material, sino una obligación ética para devolver la dignidad y la seguridad a estas familias hidalguenses.

 

Se espera que en las próximas semanas se establezca un mecanismo claro y accesible para que los damnificados puedan validar su inclusión en los programas de apoyo, permitiendo finalmente el inicio formal de las obras de recuperación.

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